LA ORACIÓN EFICAZ


 “La oración es una relación de amor, fuerte, continua  y creciente con el Gran Dios del universo”

(Richard Foster)

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Cinco requisitos esenciales para la oración eficaz

 

  1. Una perspectiva correcta acerca de la persona de Dios.

    Acercarnos a un Dios que no conocemos puede traernos serios errores en nuestro acercamiento por medio de la oración. Dios se ha revelado a los hombres y por medio de su Palabra podemos tener ideas precisas acerca de sus atributos y de su carácter. El objeto de nuestras oraciones siempre será Dios, conocerle suficientemente aumentará nuestra confianza y seguridad en sus promesas (Jn. 17:3; Sal. 46:10; Jer. 9: 23-24; Dn. 11: 32)

 

  1. Un corazón humillado.

    “El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantadoarrepentido(Sal. 51:17; Pr. 3: 34; Stg.4: 6).

 

  1. Una profunda intimidad con Dios.

    El apóstol Pablo tenía un propósito claro en su vida: “Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristoexperimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte” (Fil. 3:10). La  meta propuesta era una relación creciente más profunda, más íntima. Note también un deseo similar en el  salmista David (Sal. 42:1-2).

 

  1. Una fe a toda prueba.

    “…sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a los que lo buscan” (He. 11:6). Así que, hermanos, mediante la sangre de Jesús, tenemos plena libertad para entrar al Lugar Santísimo… Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe…” ( 10: 19, 22).

 

  1. Un corazón limpio.

    “Si en mi corazón hubiera yo abrigado maldad, el Señor no me habría escuchado” (Sal. 66:18). “La mano del Señor no es corta para salvar, ni es sordo su oído para oír. Son las iniquidades de ustedes las que lo separan de su Dios. Son estos pecados los que lo llevan a ocultar su rostro para no escuchar” (Is. 59: 1-2. cf. los vers. 3 y sig.). Los pecados no confesados son el obstáculo principal para impedir que nuestras oraciones sean escuchadas.

 

 

Pr. Aner González

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