Guías

Guía para fortalecer la fe en tiempos difíciles

Las crisis personales o familiares son parte normal de la vida humana. Es frecuente que en medio de ellas tomemos caminos negativos que producen angustias, temores o inseguridades. No responder como corresponde a estas batallas causan sentimientos de inferioridad e incompetencia que limitan nuestra capacidad de superar nuestras crisis y alcanzar nuestras metas.

Los hijos de Dios necesitan fortalecer a diario su fe en todo lo que tenemos en Cristo. Podemos avanzar hacia una actitud de vencedor apropiándonos de las verdades de la Escrituras, fijarlas bien en la mente hasta que produzcan transformaciones en la conducta cotidiana.

Lee en voz alta, medita y ora cada día con fe en estas verdades que ya son propiedad nuestra:

Mi valor: “Soy una persona valiosa para Dios”

  • Dios es mi creador “Te alabaré, porque asombrosamente y maravillosamente fui formado” Sal. 139: 14
  • Dios es mi salvador “Porque Yo, Jehová tu Dios…soy tu Salvador…No temas, porque Yo estoy contigo” Is. 43: 3, 5.
  • Dios me sostiene en su mano “Nadie nos arrebatará de su mano” Jn. 10: 28.

Mi sentido de pertenencia: “Soy propiedad de Dios”

  • Dios me compró por medio de su Hijo Jesucristo “¿No sabéis…que no sois vuestros? Porque fuisteis comprado por precio…” 1 Co. 6: 19-20.
  • Dios me hizo su hijo “El Espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” Ro. 8: 16.
  • Dios me hizo parte de su familia “…ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios” Ef. 2: 19.

Mi amistad con Jesucristo: “Soy amigo (a) de Jesucristo”

  • Cristo es mi amigo fiel “…los he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, se la di a conocer” Jn. 15: 15.
  • Cristo está conmigo en todas las circunstancias “No te dejaré, ni te desampararé” He. 13: 5.

Mi llamado eterno de Dios: “Soy un colaborador del plan de salvación para el mundo”

  • Dios me eligió para una vida fructífera “…Yo os elegí y los puse para que vayan y lleven fruto, y el fruto permanezca…” Jn. 15: 16.
  • Dios me apartó y me consagró para sus propósitos eternos “Ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable” 1 P. 2: 9.

Mis recursos espirituales: “Estoy equipado con todos los dones necesarios para servir y honrar a Dios”

  • Dios me concedió su poder para servirle “Recibirán poder cuando venga sobre ustedes el Espíritu Santo” Hch. 1: 8.
  • Dios me capacitó con los dones para servir a otros “Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas… Así será Dios en todo glorificado por medio de Jesucristo, a quien sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén” 1 P. 4: 10-11.

Mi absoluta confianza: “Dios cumplirá su plan perfecto en mi vida”

  • Nada impedirá que yo cumpla sus propósitos “Jehová cumplirá su propósito en mí…no desampares la obra de tus manos” Sal. 138: 8.
  • “Estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor” Ro. 8: 38-39.

“Somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”

Ro. 8: 37