Vida espiritual

Dios no me ama vs Dios me ama

Desde niño he escuchado y leído cientos de veces la expresión “Dios te ama”, pero son muchas las veces en mi vida que no he sentido ese amor y he dudado de su existencia. Pareciera, sobre todo en momentos difíciles, que no fuera real.  También he luchado con la duda; si de verdad yo amo a Dios. Pareciera que estuviera bloqueado al flujo del amor en ambas direcciones. Las personas en esa condición de bloqueo están aisladas de Dios, de sí mismo y de los demás. Ese es un estado muy negativo porque nos conduce a sentimientos y comportamientos erróneos. Necesitamos volver a leer con cuidado lo que Dios nos ha revelado acerca de su amor.

En la Biblia se afirma constantemente que la naturaleza de Dios es amor; que Dios nos ama, que todo amor tiene su origen en Dios (1 Jn, 4: 7-10, 16; Is. 43: 4), y que Jesucristo es la manifestación visible de ese amor hacia nosotros (Jn. 3: 16).

Además, dice la Escritura, que todo él que cree en el amor de Dios revelado en Cristo, es declarado justo por Dios, y a la vez, tiene la restauración de la paz con Dios y su corazón es llenado del amor divino por el Espíritu Santo (Ro. 5: 1, 5). Todo el que ha nacido de nuevo por la fe en Cristo, puede amar. Su nueva naturaleza de hijo es amor:

“…Todo el que ama es un hijo de Dios y conoce a Dios; pero el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor”

1 Jn. 4: 7-8

Así que, el hijo de Dios puede amar y ser amado.

¿Cómo fluye el amor de Dios en ambas direcciones?   

“Yo los he amado a ustedes tanto como el Padre me ha amado a mí. Permanezcan en mi amor”

Jn. 15: 9

El amor del Padre y el Hijo por nosotros es primero y de igual magnitud. Segundo, es un mandato del Señor permanecer en el amor que se nos ha dado. Y, por último, permanecer significa “mantener una relación profunda y constante”. La idea es la de perseverar en una relación de amor con Cristo. El mismo Señor nos dice y nos modela cómo permanecer en su amor:

“Cuando obedecen mis mandamientos permanecen en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”

Jn. 15: 10

Obedecer los mandamientos de Cristo es lo mismo que permanecer en su amor. El Señor también lo indica así:

“Si me aman, obedezcan mis mandamientos”

Jn. 14: 15

Ponga atención a las dos direcciones del amor.

“Los que aceptan mis mandamientos y los obedecen son los que me aman. Y, porque me aman a mí, mi Padre los amará a ellos. Y yo los amaré y me daré a conocer a cada uno de ellos”

Jn. 14: 21

El texto señala que la obediencia es la mayor demostración del amor a Cristo. Esta es la parte que cada hijo de Dios debe cumplir. También nos revela dos repuestas de parte de Dios a nuestro amor: Primera, el Padre y el Hijo nos amarán. Segunda, el Señor no permitirá conocerle profundamente (Cf. Jn. 15: 15). Aquí hay dos resultados inequívocos de su amor eterno por nosotros.

Todavía hay más:

“…Todos los que me aman harán lo que yo diga. Mi Padre los amará, y vendremos para vivir con cada uno de ellos”

Jn. 14: 23

Aquí el Señor no solo promete que el Dios nos amará, sino que vendrá a estar presente en la vida de cada hijo obediente. Note también que en Jn. 14: 15-17, el Señor les promete a sus discípulos que si lo aman les dará el Espíritu Santo para que esté para siempre con ellos. Así que, concluimos que una recompensa gloriosa del amor de Dios en nosotros es la presencia permanente del Dios trino en la vida de sus hijos. Esa presencia significa compañía, cuidado, provisión, protección, poder y dirección. Cuan grande es el amor de Dios.

Toda la creación se originó desde un principio en el amor de Dios. Pero después de la caída del hombre se manifestó ese amor por medio de Cristo, ahora los hijos de Dios respondemos a ese amor con obediencia, y como consecuencia, Dios nos inunda con su presencia poderosa y con una amistad intima con él.

Cuando conocemos estas verdades se fortalece nuestra confianza en la verdad de que Dios nos ama, y a la vez, podemos amar a Dios, si creemos y con un corazón agradecido hacemos fielmente todo los que nos ordena.

Ya no más duda sobre el amor de Dios. Diga: ¡Dios me ama! ¡Ahora decido amarle por siempre!

Publicaciones similares

Suscríbete
Notificarme de

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comentarios
Inline Feedbacks
View all comments
0
Nos encantaría leer tus comentarios. Por favor comenta.x
()
x